Alber Brand, “Ideas” Asoc de Neuronales: “La burbuja del litio”

por | Nov 22, 2022 | I+Verde | 0 Comentarios

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19 de noviembre de 2022. El contaminante litio es escaso. En Europa casi no hay. Sus principales reservas mundiales están en China y en Hispanoamérica. Bajo una imagen de ecologismo, los países desarrollados están “cambiando todo para no cambiar nada”.

El modelo de transporte personal y familiar no ha variado desde la popularización de los vehículos a motor construidos en serie, que comenzó con el Ford T. Si bien esos modelos iniciales ligeros pasaron a los “tanques” de los años 50, extremadamente pesados y con un gran consumo de combustible, el cual estaba muy barato en todo el mundo, especialmente en Estados Unidos de Norteamérica.

En Europa, con unas ciudades más antiguas, no era posible el modelo de ciudad de enormes avenidas, calles superanchas y compra localizada en grandes centros comerciales para una población periférica, donde el centro de las ciudades es solo para oficinas y personas sin hogar en los callejones. Por tanto hemos reducido el tamaño de los vehículos, también su peso, pero este aún sigue siendo considerable, pues en lugar de utilizar materiales ligeros en su construcción, que necesiten menos energía para su propulsión, seguimos usando el pesado hierro como su componente base. Dicen que es por seguridad, pero la seguridad anti-choque es proporcional al peso y velocidad del otro vehículo contra el que se puede colisionar. La velocidad permitida cada día disminuye, por lo que no es necesario un conjunto de vehículos en nuestras carreteras de tanto peso. Y con ello, tampoco es necesaria tanta necesidad energética para moverlos. Si seguimos manteniendo ese sistema es por vagancia. 

Ahora le ha entrado una fiebre a nuestros gobernantes de sustituir repentinamente todos los vehículos que funcionan con combustibles fósiles, por otros que funcionan con baterías de litio. Una tecnología aún en desarrollo, con muchos problemas medioambientales para su extracción y reciclado, así como con grandes problemas de seguridad, como hemos visto recientemente con los coches eléctricos afectados por las recientes inundaciones que ha provocado en la península de Florida, en EEUU, el reciente huracán Ian; esos vehículos, una vez que sus baterías se han mojado, más pronto o más tarde, acaban en llamas, en unos incendios de muy difícil extinción y para el que los coches no tienen sistemas de protección incorporados; o más bien no tenían porque ahora van a empezar a instalar estos sistemas (idea de un bombero español) algunas marcas automovilísticas.

Cierto que el litio tiene, por ahora, algunas ventajas sobre otros metales; entre ellas está una mayor ligereza, necesaria en el tipo de vehículos que nos están obligando a comprar, pero no necesarias ni convenientes en otros sistemas. De hecho, no es del todo comprensible el motivo por el que las Gigabaterías que se están empezando a construir por todo el mundo, sean de Litio. Estas Gigabaterías funcionan como almacenes energéticos para introducir la electricidad renovable en la red en los momentos de menor producción y mayor consumo y proteger la red ante posibles averías y desconexiones de los generadores. Funcionan fijas sobre un terreno, por lo que el peso no es un problema, y aunque pueden tener otras ventajas como la carga más rápida, por ejemplo, no se ve la necesidad de utilizar para ellas Litio en lugar de otros elementos más sostenibles y abundantes.

Se entiende que queramos tener baterías ligeras en los teléfonos móviles y también en las linternas y otros elementos cuya ligereza es importante, pero no es comprensible que los Gobiernos se plieguen a las imposiciones en el mercado de determinadas empresas que no se molestan en investigar para cambiar su modelo productivo.

Hace un siglo los tranvías tirados por mulas o caballos pasaron a ser eléctricos, y no, no llevaban baterías; funcionaban conectados a una red de cables eléctricos con unas catenarias. El modelo ya está inventado; no es necesario devanarse los sesos mucho para simplemente implantar este sistema en las carreteras, al igual que ya está funcionando en muchas ciudades. Incluso no es necesario usar acumuladores de litio para los tramos donde no haya enganche a la red, ya que se pueden usar desde otras baterías más pesadas, pues solo se usarían para tramos cortos, hasta sistemas de acumulador de inercia, las Flywheels que ya se usaron en algunos autobuses hace unas cuantas décadas.

Tenemos nuevas tecnologías y tenemos nuevos materiales, pero falta imaginación. No es tan complicado electrificar las carreteras, al menos empezar por autovías y autopistas y potenciar con subvenciones la instalación de motores eléctricos y pantógrafos extensibles en autobuses y camiones, como primer paso para la descarbonización y abaratamiento de los costes de los transportes. O adaptar las estaciones de ferrocarril para que ir con el coche en tren sea más rápido y barato que ir por autovía (Claro que para eso se necesita cambiar el sistema de vagones, por ejemplo adquiriendo la tecnología del Motorail o Tren de Coches que usan en Eslovenia para desplazarse entre el Lago Bohinj y el Valle del Soca, donde los pasajeros no se bajan de su coche en ningún momento, acceden rápidamente al tren y tienen salidas regulares).

La tecnología está inventada, la imaginación o las ganas es lo que falta.

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