Sanidad a la Valenciana

por | Nov 21, 2022 | Opinión | 0 Comentarios

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21 de noviembre de 2022 – Fernando de Rosa

Es necesario efectuar una reflexión sobre cómo se encuentra la sanidad en la Comunitat Valenciana, después de que las últimas encuestas están poniendo de manifiesto que cada vez nos preocupa más a los españoles el estado de la sanidad pública.

La izquierda, tanto política como mediática, ha iniciado una cruzada únicamente contra la sanidad en la Comunidad de Madrid, como medio para desgastar a la presidenta Ayuso. Pero ¿los valencianos estamos contentos con la gestión de Ximo Puig?, esa es la pregunta que hay que hacerse.

Según Facua-Comunidad Valenciana (Asociación de Consumidores) el 81% de los valencianos tenemos dificultades para lograr que nos atiendan en nuestro centro de salud y un 19% consideramos que es “imposible” contactar, además, el 59% ha tenido que esperar 180 días para ser operado. Otra cuestión que se denuncia es que el 74,1% consideramos que pasa mucho tiempo hasta que se logra la cita con el especialista y que el tiempo dedicado a esperar en la visita presencial supera los 30 minutos. Además, para vergüenza de Ximo Puig, la sanidad pública valenciana es la sexta por la cola y la Federación de Asociaciones para la Defensa Pública la califica como “deficiente”.

En las últimas semanas estamos presenciando escenas que harían que dimitieran en bloque los responsables de la Conselleria de Sanidad, con el conseller Miguel Mínguez a la cabeza. Así, la sección sindical de CCOO en el departamento de salud de La Fe de Valencia ha denunciado que el servicio de urgencias está saturado, llegando a haber 56 pacientes pendientes de una cama, esperando en sillones e incluso algún paciente ha tardado 40 horas en poder ingresar. 

También el sindicato UGT ha denunciado esta situación llegando a afirmar que dicho hospital tiene un grave problema estructural con una ocupación de 130 en el área de camas de urgencia cuando la capacidad es de 31, llegando a definir a la situación como de “caos total al tener que ser trasladados pacientes por diferentes dependencias del hospital para generar espacios”.

Igualmente, en el hospital de la Ribera, en Alzira (Valencia) unos 150 profesionales han participado en una protesta por el colapso de las urgencias del hospital, tras hacerse cargo de dicho centro la Conselleria de Sanitad. La situación es de tal gravedad que casi hay una planta de pacientes esperando habitación y se ha producido una saturación en el “box” de observación, llegando a ubicarse hasta 4 pacientes, compartiendo espacio los críticos con los menos graves sin ningún tipo de intimidad.

Esta situación es similar en el hospital General de Valencia, donde hay esperas de hasta 4 días en urgencias para poder subir a los pacientes a una cama en planta, según denuncia CCOO, y mientras los pacientes esperan el ingreso comparten sala sin ninguna intimidad. Dicho sindicato responsabiliza a los gestores de la Conselleria dirigida por el Partido Socialista por la falta de recursos tanto de personal como de camas hospitalarias.

La misma pauta se ha producido en el Hospital Clínico de Valencia donde las urgencias hospitalarias se encontraron colapsadas hace unos meses con espera de hasta 40 horas para poder ser hospitalizados los pacientes.

La situación en la provincia de Alicante no es mejor. Así pues, el pasado verano se produjo un gravísimo incidente a las puertas del Hospital de San Juan donde falleció un hombre como consecuencia de un infarto tras ser atendido por una SAMU que acudió sin un médico. Esta situación es algo ya usual en la sanidad valenciana puesto que el gobierno de PSPV, Compromís y Podemos se ha opuesto a dotar a todas las SAMUS de los médicos necesarios para cubrir las 24 horas de atención del servicio de emergencias, como se evidenció al votar en contra en las Cortes Valencianas en el debate del estado de la Comunidad de septiembre pasado.

El colapso de urgencias se repite en el hospital de Torrevieja donde se han dado días con 97 pacientes en cola con 18 horas de espera según ha denunciado el sindicato CCOO, el cual también ha puesto de manifiesto que se han quedado sin camillas para trasladar a los pacientes desde la ambulancia hasta el servicio de urgencias. También se ha denunciado la falta de personal celador en el turno de noche y en el área quirúrgica. 

Es tan la grave situación de dicho hospital de Torrevieja que ya tiene a 1343 ciudadanos en lista de espera por lo que la plataforma por la sanidad pública 100X100 denuncia la situación de colapso, ya que el promedio de espera en urgencias es de 455 minutos. Esta situación ha provocado la dimisión de profesionales que no han querido responsabilizarse de esta caótica situación.

En Castellón existe una queja generalizada por parte de los usuarios de la sanidad pública, así pues, el equipo del servicio de urgencias del Hospital General Universitario ha denunciado la precaria situación del servicio por falta de espacio, recursos, personal y seguridad, llegando a tener que cerrar áreas de urgencias por no poder atenderlas. Además, la falta de anestesistas ha abocado a este hospital a cancelar operaciones.

También se ha unido a la denuncia el sindicato CSIF que ha lamentado la situación de colapso por falta de personal, del centro de salud mental de Cardenal Costa de Castellón, que ha supuesto que más de 600 visitas hayan tenido que cancelarse.

En el hospital de Vinaròs los profesionales médicos han remitido un escrito al Síndic de Greuges reclamando amparo ante el desmantelamiento de la cobertura médica y asistencial que se está llevando a cabo por el gobierno de Ximo Puig, existiendo una lista de espera de 135 días para una intervención quirúrgica y un cierre de los servicios de dermatología y déficit en radiología.

Esta es la situación de la sanidad valenciana, que no hay que olvidar que el TSJCV ha condenado en seis ocasiones por desproteger a los médicos a los que tendrá que indemnizar en 1.6 millones de euros. Dichas condenas se refieren a negarse a vacunar contra el COVID a los médicos de la sanidad privada vulnerando sus derechos fundamentales a la vida, a la igualdad y a la salud.

Mientras tanto, Ximo Puig acusa a Ayuso de falta de sensibilidad con la salud de los madrileños, y aún no ha pedido perdón a los valencianos por este “caos sanitario a la valenciana”, con episodios de hospitales voladores en plena pandemia, de cuyo escándalo no se ha aclarado lo que finalmente nos ha costado a los valencianos de nuestros impuestos. Tampoco ha dado explicaciones de por qué el 40% de los MIR valencianos se van a otras comunidades o fuera de España. Mientras tanto, va a imponer la exigencia del requisito lingüístico a los médicos, dando preferencia al idioma a la profesionalidad.

Es una vergüenza que la inversión en sanidad en la Comunitat Valenciana es de 1533 euros per cápita y en el resto de España, la ratio es de 1648 euros y para mayor indignación en el presupuesto de 2023 se reduce el gasto en sanidad en 460 millones de euros, quedando un 3 % menor que el último presupuesto del gobierno del Partido Popular en 2015.

Los socialistas y sus aliados comunistas y radicales de Compromís tienen que explicar su nefasta gestión en sanidad, disculparse con los valencianos y ponerse a trabajar por la sanidad pública. Nunca ha estado tan mal gestionados los servicios sanitarios de los valencianos, pero claro, la culpa la tiene la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

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